Ciberdelito: la aceleración del cambio dinamiza las operaciones delictivas

Josep Verdura - Analista de Seguridad de Vintegris

Josep Verdura – Analista de Seguridad de Vintegris

Durante el último año, los expertos notaron una disminución en la epidemia de infectar teléfonos inteligentes con troyanos Android, después de varios años de rápido crecimiento.

La cantidad de robos diarios cometidos con troyanos Android disminuyó casi tres veces, y la cantidad promedio de robo disminuyó de u$s 164 a u$s 104.

Los nuevos troyanos para Android: Easy, Exobot 2.0, CryEye, Cannabis, fmif, AndyBot, Loki v2, Nero banker, Sagawa y otros, que se ponen a la venta o se contratan en foros de hackers están destinados principalmente para su uso en Europa.

Una excepción a esto es el malware Banks in Your Hand. El troyano se disfrazó como una aplicación financiera destinada a ser utilizada como un “agregador” de los sistemas de banca móvil de los principales bancos.

Todos los días, el troyano robó entre u$s 1,500 y u$s 7,500 de los usuarios, sin embargo, en marzo de 2018.

Otra causa de la reducción en el daño entre los clientes puede explicarse por los bancos y los sistemas de pago que incorporan tecnologías para la detección temprana de fraudes que utilizan algoritmos de análisis de comportamiento, que permiten detectar ataques, que combinan fraudes de ingeniería social, redes de bots, redes ilegales de retiro de dinero y fraudes.

A través de múltiples canales y otros tipos de fraude bancario en todos los dispositivos y plataformas del cliente.

Ha habido un aumento significativo en la cantidad de delitos cometidos mediante el phishing web y sitios web falsos de bancos, sistemas de pago, operadores de telecomunicaciones, tiendas en línea y marcas famosas.

Las tendencias globales indican, como se esperaba, que la mayor cantidad de sitios web para phishing financiero están registrados en los Estados Unidos.

Ellos representan el 80% de todos los sitios de phishing financiero. Francia ocupa el segundo lugar, seguida de Alemania.

 

 

Por Josep Verdura – Analista de Seguridad de Vintegris