Creando cultura de seguridad desde el sistema educativo

Facundo Rojo Gil, CISA,CISM, Director General – VINTEGRIS

Facundo Rojo Gil, CISA,CISM, Director General – VINTEGRIS

Crece la competencia internacional, cada universidad debe tomar medidas para adaptarse al cambio continuo para proteger su posición en el mercado y, al hacerlo, tratar de construir su “cuota de voz” en un contexto de híper información.

La formación de una sociedad, es el pilar fundamental para crear hábitos y cultura de seguridad en una sociedad.

Para proteger la cuota de mercado es vital atraer a más estudiantes e investigadores y asegurar que tengan una buena experiencia para que no quieran irse del sistema.

Muchas veces es la propia industria, quien espolea el sistema educativo para conseguir recursos ante la escases reinante en un entorno, altamente competitivo.

Luego es la industria que murmura sobre el sistema educativo, ante la no terminalidad de los alumnos, que no están preparados para dar un salto evolutivo en ese contexto competitivo.

Alcanza con mirar el sistema educativo estadounidense, que está en crisis porque produce 10 veces menos ingenieros que China, mientras que Iberoamérica, busca aún dar el salto de una escuela pensada a mediados del siglo XIX, a una escuela del siglo XXI capaz de absorber el cambio con mayor fluidez.

Para crecer la cuota de mercado, una universidad tiene que aumentar el valor percibido de su oferta a los estudiantes potenciales e investigadores.

La digitalización ha impulsado un cambio en el comportamiento, con las expectativas aumentando, pero con un concepto de seguridad que no termina de afianzarse en el sistema.

La gran variedad de métodos de obtener acceso e información digital permite a los estudiantes descubrir lo que quieren saber de forma más rápida y más independiente que nunca.

Es necesario que las guías de buenas prácticas sean parte del programa educativo desde la educación inicial, y durante todo el proceso educativo hasta llegar a la finalización de la educación superior.

En esta era de la transformación digital, la eficiencia y los autoservicios son clave para la lealtad y esto significa facilitar a los estudiantes el acceso a instalaciones en línea que les ayudan en sus estudios e investigaciones.

Ellos esperan que la universidad facilite, y si la experiencia es pobre, el resultado se ve de forma transparente en las redes sociales.

Por Facundo Rojo Gil, CISA,CISM, Director General – VINTEGRIS