El dominio cibernético es crítico para la seguridad nacional

Josep Verdura - Analista de Seguridad de Vintegris

Josep Verdura – Analista de Seguridad de Vintegris

Internet es ahora el sistema nervioso del mundo moderno. A través de él ahora corre todo, desde comunicaciones militares y políticas hasta nuestras relaciones personales. También se usa cada vez más para las operaciones de nuestra infraestructura crítica.

De acuerdo con un artículo del New York Times de David Sanger, el Pentágono intentó sabotear una prueba de misiles de Corea del Norte con un ciberataque en la primavera pasada.

Existe una amplia gama de posibles vías para dirigirse a un adversario en línea, desde la instalación de información falsa hasta la inserción de fallas en el software que alimenta su equipo. Pero es importante recordar que el mismo tipo de operaciones se pueden utilizar de nuevo.

Significa que el mejor momento para derrotar un misil puede no ser después de que se haya lanzado, sino de antemano. En lugar de confiar en la defensa de misiles, la saboteas de antemano.

Ya es ampliamente conocido que tanto Israel como Estados Unidos habrían saboteado aparentemente las instalaciones de enriquecimiento de Uranio de la República Islámica de Irán, lo cual les permitió retrasar casi 5 años el plan nuclear iraní, sin tirar un solo misil en represaría por tal desarrollo.

Solo con Stuxnet un poderoso vector cibernético, pudieron ingresar al corazón de la planta de desarrollo iraní y producir un daño enorme sin causar una sola baja militar, ni arriesgar una sola vida humana de los científicos que desarrollaban sus tareas de investigación en dicha planta.

La guerra cibernética no es algo nuevo, pero hay que tomar real consciencia que se entremezcla con el ciberdelito y funden sus fronteras tomando como objetivos el robo de dinero, afectar infraestructuras críticas y bien robar secretos de investigación y desarrollo, vulnerando todas las leyes globales de patentes y marca existentes.

 

Por Josep Verdura – Analista de Seguridad de Vintegris