Dasanonimizar Tor, es desafío de las fuerzas del bien (parte 3)

Yago Gómez Trenor - Analista de Seguridad de Vintegris

Yago Gómez Trenor – Analista de Seguridad de Vintegris

El documento conceptual fue un éxito, un equipo de espías cibernéticos del GCHQ visitó la sede del BND (Bundesnachrichtendienst) el 11 de marzo de 2009 donde tuvieron una reunión para discutir el desarrollo de la cooperación SIGINT, con un enfoque específico en los servicios de anonimato.

 

La reunión fue dirigida por el jefe de SIGINT, Harald Fechner; los expertos británicos estaban muy interesados ​​en contribuir al proyecto.

Unos días después de la reunión, Fechner se reunió con la NSA y el GCHQ en los Estados Unidos, les dio los resultados de su análisis y, a su vez, recibió la tecnología que interesaba a su unidad.

En este punto los científicos de NSA y GCHQ colaboraron para diseñar un método para monitorear usuarios en la red Tor.

Un año y medio después, el BND (Bundesnachrichtendienst) advirtió a las agencias federales alemanas que no usen Tor; la unidad de “operaciones de TI” publicó un informe con el elocuente título “El servicio de anonimato Tor no garantiza el anonimato en Internet”.

El documento de seis páginas fue enviado a la cancillería, ministerios, servicios secretos, las agencias militares y policiales en 2 septiembre de 2010.

Según el resumen ejecutivo del informe, Tor es “inadecuado” para las siguientes actividades: ofuscación de actividades en Internet.

Evitar las medidas de censura

Operaciones de red de computadoras para servicios de inteligencia.

El BND asume “un nivel muy alto de vigilancia dentro de la red, incluida la posibilidad de que un atacante persistente” pueda configurar sus propios nodos de salida para el monitoreo.

“Según el BND (Bundesnachrichtendienst), solo una pequeña porción de usuarios de Tor es interesante para preservar el anonimato, en la mayoría de los casos él se abusa de la red anónima para ocultar actividades.

Tor se usa predominantemente para ocultar actividades, donde los usuarios no están convencidos de la legalidad de sus acciones.

 

Por Yago Gómez Trenor – Analista de Seguridad de Vintegris